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miércoles, 2 de diciembre de 2015

¿Cómo evitar la retención de líquidos? con homeopatia

El sedentarismo, el estrés, la ingesta de medicamentos e incluso los factores climáticos son algunos de las causas que favorecen la retención de líquidos. Esta afección se produce cuando el organismo detecta un nivel bajo de líquidos, bien porque no se haya ingerido suficiente o por haber abusado del sodio.

Éste activa un mecanismo de defensa y cierra las compuertas para retener todo el líquido que considera necesario para mantener el equilibrio. Como consecuencia de esta afección se produce aumento de peso, celulitis, piernas y manos hinchadas, calambres, etc.

La retención de líquidos afecta principalmente a mujeres en determinadas épocas relacionadas con desajustes hormonales como los días previos a la menstruación, el embarazo o la menopausia. Además, los problemas de circulación, una alimentación incorrecta o el estrés también favorecen la retención y el consecuente aumento de peso.
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Para reducir los síntomas podemos seguir unas recomendaciones sencillas pero que requieren constancia
1. Practicar ejercicio regularmente. Media hora diaria de ejercicio moderado ayudará a reactivar la circulación y, con ello, se evitará que los líquidos se vayan depositando en los tejidos. Si no se dispone de tiempo, una alternativa sana es evitar el ascensor y optar por subir las escaleras en casa y la oficina.
2. Beber dos litros de agua diarios. A diferencia de lo que se piensa, en la época de frío también debemos mantener una adecuada ingesta de líquido, intentando consumir alrededor de dos litros diarios para evitar la retención. Además, una opción para ayudar a ingerir esta cantidad de agua es a través de infusiones o zumos sin azúcar.
3. Aumentar el consumo diario de frutas y verduras. Cinco son las piezas diarias recomendadas de estos alimentos, ricos en agua y electrólitos, minerales presentes en la sangre y en otros líquidos corporales que llevan una carga eléctrica y que influyen en la cantidad de agua en el cuerpo.
4. Controlar el consumo de sal. A la hora de cocinar es mejor añadir sal a los alimentos en muy pocas cantidades. Otra buena idea es reemplazarla por hierbas aromáticas o especias.
5. Evitar los alimentos ricos en azúcares así como las bebidas gaseosas, el café y las harinas refinadas puesto que empeoran la sintomatología de la retención. En cambio, el té y las infusiones son bebidas diuréticas que contribuyen a drenar los líquidos acumulados.
6. Ingerir buena cantidad de proteínas. Si éstas llegan a faltar en la dieta, se reduce de manera notable la producción de albúmina, lo que puede provocar la acumulación de líquidos entre los tejidos. Planificar diariamente los tuppers para comer en la oficina ayudará a mantener una dieta equilibrada.
7. Realizar un buen y adecuado descanso. Dormir las horas necesarias es fundamental para la salud y, más especialmente, si la retención de líquidos se produce con mayor frecuencia en los miembros inferiores.
8. No permanecer durante mucho tiempo sentado. Si por razones profesionales es inevitable, tanto en el puesto de trabajo como en viajes de largo recorrido, se recomienda estirar las piernas cada hora. Por ejemplo, dando un pequeño paseo para favorecer la circulación por la oficina o por el pasillo en aviones y trenes
9. No utilizar prendas de vestir demasiado ceñidas. La presión de la ropa ralentiza el riego sanguíneo y, por tanto, favorece que la circulación no sea la adecuada.
10. Los tratamientos homeopáticos, un aliado.


La homeopatía ofrece una ayuda eficaz es eficaz para el alivio de los molestos síntomas que conlleva la retención de líquidos, con la ventaja de que no se han descrito efectos adversos relevantes asociados a la toma de medicamentos homeopáticos, por lo que suele recomendarse también en mujeres embarazadas y en periodo de lactancia aunque bajo prescripción médica
La homeopatía  está indicada para la retención de líquidos, teniendo en cuenta la constitución y la sensibilidad de cada paciente, y siempre bajo la supervisión de nuestro profesional de la salud. Los medicamentos homeopáticos, como cualquier medicamento, son de venta exclusiva en farmacia.

Algunos medicamentos homeopáticos para combatir la tan dañina retención de líquidos:
·         Naturum Sulfuricum
·         Berberis vulgaris
·         Solanum
·         Equisetum
Para contrarrestar el metabolismo lento que predispone a ganar kilos:
·         Iodum
·         Mucus vesiculosus
·         Graphites
·         Spongia tosta
La depresión es un trastorno que puede hacer que se coman alimentos indeseados que engordan. Para tratarla se puede utilizar:
·         Luesinum
·         Secale cornutum
·         Neuralgie
Para evitar la ansiedad que ocasiona el comer a deshoras o más de lo que el cuerpo requiere:
• Humulus lupulus
• Pasiflora
• Zincum valerianicum
• Avena sativa
Estas sustancias naturales son un muestrario de las medicinas que se pueden utilizar para frenar de modo eficaz la ganancia de kilos. Siempre deben ser recetadas por un profesional que indicará las dosis adecuadas según el caso particular de cada uno.
Otros trastornos relacionados con la obesidad que pueden ser tratados con medicina de homeopatía:
·      Acumulación de grasa abdominal
·         Varices
·         Piernas hinchadas
·         Celulitis
·         Exceso de grasa en caderas y glúteos

Fuente:  www.boiron.es

lunes, 30 de marzo de 2015

Circulación venosaPiernas ligeras en 10 pasos


ivc
Con la llegada del calor los problemas de circulación se agudizan. El aumento de temperatura provoca que la sangre se acumule en las piernas, intensificando la sensación de pesadez y cansancio.
El verano agrava los síntomas habituales de la insuficiencia venosa crónica (IVC), y las personas afectadas, generalmente mujeres, sienten en esta época del año las piernas más cansadas, hinchadas y congestionadas. Este síndrome se caracteriza por una anomalía del retorno venoso por la que la sangre fluye en sentido opuesto al normal y tiene un fuerte impacto en la calidad de vida de los pacientes. De hecho, ser mujer, de edad avanzada, sedentaria y con antecedentes familiares de trombosis, son factores que restan bienestar al paciente, según se extrae del Estudio C-VIVES, llevado a cabo por la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular (SEACV). Así, la presencia de una insuficiencia venosa empeora en un tercio la calidad de vida de los afectados, dependiendo de la gravedad de la patología, de la edad, el peso y el grado de sedentarismo.
En los últimos años, la prevalencia de la insuficiencia venosa crónica ha ido en aumento y se ha convertido ya en una de las enfermedades más habituales en la población adulta del mundo occidental. De hecho, las conocidas varices, una de las múltiples causas de la IVC, están consideradas como una de las diez enfermedades más frecuentes de la población occidental y su intervención ocupa uno de los primeros puestos entre las diez cirugías más frecuentes de nuestros hospitales.
Sin embargo, los expertos denuncian que pese a su prevalencia, tres de cada cuatro pacientes con IVC no están tratados, lo que complica gravemente la progresión en un futuro. Tal como advierte el catedrático Francisco Lozano, jefe de Sección de Angiología y Cirugía Vascular del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca “la IVC es una enfermedad evolutiva que al principio presenta síntomas más o menos llamativos como, por ejemplo, pesadez en las piernas o calambres, pero que si no recibe un tratamiento adecuado, a los diez años puede desencadenar la aparición de varices con diversas complicaciones o evolucionar hasta la aparición de alteraciones tróficas o la ulceración de la piel”.
Cómo mejorar la circulación en verano
Según explica Eduardo González Zorzano, asesor médico de Laboratorios Cinfa, “las paredes de las venas de todo el cuerpo contienen unas válvulas diminutas que impulsan la sangre hasta el corazón. Pero si las venas pierden elasticidad y se deforman, estas válvulas no cierran bien, y la sangre, atraída por la fuerza de la gravedad, se acumula en las piernas”. Con la llegada del calor, las paredes de las venas se dilatan aún más de lo usual, lo que provoca una mayor acumulación de sangre y retención de líquidos en las extremidades inferiores. Esto se traduce en una sensación de pesadez y cansancio en las piernas, más intensa en el caso de pacientes de insuficiencia venosa crónica, cuyos síntomas afectan a un 30% de los adultos en España, según datos del Capítulo Español de Flebología.
El experto afirma, sin embargo, que se trata de una enfermedad benigna y controlable: “No representa una amenaza grave para la salud, si bien es cierto que puede ser incapacitante y afectar a la calidad de vida personal y laboral de los enfermos. La época estival, además de repercutir más negativamente en la circulación, puede causar también malestar a los pacientes debido a las alteraciones estéticas que se producen en las piernas”. De hecho, “la manifestación más habitual, y a veces dolorosa, de este problema son las varices: dilataciones y alargamientos de las venas”, añade González Zorzano.
DIEZ CONSEJOS
  1. No permanecer de pie, quieto o sentado largos periodos de tiempo. Si debemos hacerlo por trabajo o viajes largos, trataremos de mover frecuentemente los pies y las piernas, levantándonos del asiento a menudo para caminar unos cuantos pasos. 
  2. Piernas arriba. Para aquellas personas que trabajen sentadas con el ordenador, es conveniente utilizar un reposapiés. En las jornadas de calor, también es recomendable elevar las piernas al mediodía y al llegar a casa por la noche. Dormir con las extremidades inferiores elevadas unos quince centímetros resulta igualmente aconsejable.
  3. Aplicar ligeros masajes en piernas y tobillos. Mientras permanecemos tumbados, podemos realizar un masaje ascendente, desde los pies hacia la rodilla, con un gel frío.
  4. Mejor ducha que baño. Para activar la circulación alternaremos duchas no excesivamente calientes (38º como máximo) con chorros fríos en las piernas. Al finalizar, aplicaremos agua fría a las pantorrillas en sentido ascendente para aliviar la sensación de pesadez. 
  5. Hidratar bien la piel para mantenerla elástica. Tras la ducha, resulta conveniente aplicar en las piernas una loción o crema hidratante, mediante suaves masajes, para favorecer la circulación de la sangre. 
  6. No usar ropa ceñida, sobre todo en verano. Las prendas de vestir muy ajustadas pueden dificultar el retorno venoso desde las piernas al corazón. En su lugar, debemos recurrir a ropa holgada y que transpire bien, y a un calzado cómodo.
  7. Evitar los ambientes demasiado calurosos. Lo mejor es alejarse de toda fuente de calor, ya que éste estimula la dilatación de las venas y la aparición de varices.
  8. Seguir una dieta equilibrada y rica en fibra. Tanto el sobrepeso como el estreñimiento pueden afectar a la circulación. Para prevenirlos, es clave una dieta rica en fibra, frutas, verduras y cereales; reducir al mínimo el consumo de sal para retener menos líquidos; beber más agua y evitar el tabaco y el alcohol.
  9. Realizar frecuentemente ejercicio físico moderado. Las actividades que más benefician a la circulación de las piernas son la natación o el caminar. El baile, la gimnasia y la bici también pueden ser buenas alternativas.
  10. Consultar con el farmacéutico el uso de medias de compresión junto con fitoterapia oral y/o tópica con funciones drenantes. Utilizar medias de compresión, especialmente en las horas de actividad laboral o doméstica, contribuye a aproximar las paredes de las venas, lo que favorece que la sangre ascienda correctamente. En caso de retención de líquidos, un drenante ayudará a eliminarlos y, en consecuencia, a reducir la hinchazón en las piernas.
Presentamos unos ejemplos de complejos ricos en flavonoides y plantas, tales como ajo, espino blanco, entre otras, de acción fisiológica sobre la circulación.

La asociación con
 vitamina C aumenta el efecto favorable sobre las venas.

Para mejorar la circulación venosa podemos incorporar a la dieta complementos ricos en taninos, obtenidos de la Vid Roja, Ruscus, Castaño de Indias, Corteza de limón etc., 

El Gingko biloba es interesante para personas con difícil riego capilar. El gingko biloba mejora la circulación y favorece la actividad cerebral. 

Un relajante cardíaco empleado tradicionalemente es el Espino blanco. Si se asocia con el Olivo puede ser favorable para los propensos a la tensión alta

En uso externo disponemos de muchas cremas adecuadas especialmente para las piernas. 
Si prefiere la aromaterapia hay productos interesante para piernas ligeras.

PUBLICADO POR CONSEJOSDETUFARMACEUTICO.COM